alonso a dulcinea

Esta mañana, cuando iba al trabajo, sólo acordarme del nombre de El Toboso, se me han erizado todos los pelos. Y es que eso es lo que esperaba, lo que viene después, cómo va aumentando la sensación de vivir lo vivido con el tiempo. Y hay que renovarla, creo que será más o menos pronto…¡vaya quiénes estamos!.

 

A veces hablar por hablar y escribir por escribir no tiene mucho sentido. Lo que importa es el sentimiento, la fantástica sensación de continuar en ese sentimiento. Entonces sobran las palabras y las descripciones. Pero es importante la comunicación, el saber que no se sabe nada. Trasmitir ese saber, que es el único que hay.

 

Y es que me han venido a la mente nuestras disquisiciones sobre Sócrates el auténtico, respecto a Aristóteles y Platón, quizás los que siguen la máxima, ambos, de ‘divide y vencerás’. Y no sé por qué me vino un paralelismo con Chuck Berry el auténtico y los Stones y los Beatles.

 

Hay que estar un poco loco, quizás no sea la imagen más adecuada pero hay que dar la verdadera, y lo mismo pasa en el vino. Me he dado cuenta estos días que cada uno va a seguir a su bola…tomando más o menos riesgos, haciendo lo que pueda en los campos por los que se mueva. Sin embargo, cada uno, haciendo lo que haga, dará a su vino su propia personalidad (más o menos bonita según los ojos que la miren). Y al final, por algo somos bodegueros, en un momento determinado nos va a apetecer abrirnos una botella de alguno ’nuestro’, para que nos hable a nosotros. Y a la vez, ya para siempre querremos probar los vinos de los otros ‘naturales’, para que nos enseñen más sobre la verdadera historia del vino. Y es que sólo sabemos que no sabemos nada.

 

Salut.

 

PD: Pongo la foto de Cauzón, la tiene en su blog, y aprovecho para recalcar las últimas palabras de la carta de D. Quijote a Dulcinea:

 

…amada enemiga mía.

Tuyo hasta la muerte.

 

Alonso Quijano

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